El aire en Casa de Gobierno tenía un peso especial aquella mañana. Con la mirada fija y un tono de voz que oscilaba entre la firmeza y la advertencia, el gobernador de Tucumán, Osvaldo Jaldo, salió al cruce de los legisladores que, según él, no están en sintonía con las necesidades de la provincia.
Sus declaraciones llegaron tras la aprobación en la Cámara de Diputados del Decreto de Necesidad y Urgencia (DNU) que habilita un nuevo acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI). La votación se definió con 129 votos afirmativos, 108 en contra y 6 abstenciones. Entre los que dieron el visto bueno, Jaldo destacó el respaldo del Bloque Independencia, conformado por los diputados tucumanos Agustín Fernández, Elia Fernández de Mansilla y Gladys Medina.
Pero su discurso no se quedó en el agradecimiento. También apuntó con dureza a quienes, desde su óptica, “llevan años en la Cámara y aún no saben para qué están”.
“Si ellos creen que están para decir ‘no’ durante cuatro años, la verdad es que ese no es el camino”, lanzó con tono desafiante. Y redobló la apuesta: “Hay que llegar para ayudar a Tucumán, decir ‘sí’ a lo que haya que decir sí y ‘no’ a lo que haya que decir no”.
Las obras y el peso del diálogo
Más allá de la discusión política, Jaldo puso sobre la mesa los beneficios concretos que, según él, llegan cuando hay acompañamiento legislativo. Recordó que gracias al apoyo en el Congreso, Tucumán logró avances claves como la licitación del acueducto de Vipos, la reactivación de la obra de la doble terna de El Bracho – Villa Quinteros y la remodelación integral del Aeropuerto Internacional Benjamín Matienzo.
“Si Tucumán dependiera de aquellos que votan por el ‘no’ siempre, la provincia estaría en la lista de los negativos permanentemente”, enfatizó.
En tiempos donde las grietas políticas se vuelven cada vez más profundas, Jaldo apostó por otro mensaje: “Los ‘antis’ se acabaron. Hoy hay que construir una patria mejor para cada argentino y cada tucumano. Hay que ser proactivos, buscar soluciones”.
El acuerdo con el FMI y el fantasma del default
El Gobernador también justificó su postura frente al acuerdo con el FMI. Para él, la negativa a aprobar el DNU hubiera significado un golpe duro para la economía nacional y, en consecuencia, para la provincia.
“Hoy el país tiene una deuda que se vence. Si no se refinancia, entramos en default y eso significa que se nos cierran las puertas en todo el mundo. Nuestros limones no podrán entrar en Estados Unidos, ni podremos exportar nuestro azúcar a Chile. No aprobar este decreto habría sido un daño enorme, no a Milei, no a La Libertad Avanza, sino a todos los argentinos”, sentenció.
La frase quedó flotando en el aire, como una advertencia en tiempos de incertidumbre. Jaldo sabe que en política, decir “sí” o “no” puede marcar el rumbo de una provincia entera.