a detención de Gray, ocurrida este domingo, cierra un largo y escandaloso proceso judicial que dejó a la víctima y su familia en una lucha de más de una década. Condenado en 2021 a 10 años de prisión por abuso sexual agravado, Gray había sido beneficiado por un fallo de la Corte Suprema de Tucumán, que anuló la sentencia y permitió su libertad. Sin embargo, tras la negativa del tribunal provincial a concederle nuevos recursos, su condena quedó firme y finalmente fue encarcelado.
Un proceso marcado por demoras y maniobras judiciales
El caso comenzó en 2014, cuando Nicholas, padre del menor, denunció los abusos tras notar signos de violencia física y psicológica en su hijo después de sus visitas a la casa del abuelo. Los informes médicos y testimonios en Cámara Gesell confirmaron los abusos, pero el proceso judicial fue dilatado sistemáticamente, permitiendo que Gray evitara la cárcel durante años.
En 2021, la Sala I en lo Penal Conclusional de Tucumán dictó una condena de 10 años de prisión. Sin embargo, meses después, la Corte tucumana anuló el fallo alegando “vicios graves e insubsanables”, lo que dejó en libertad al condenado. Ante esta decisión, la defensa de la víctima, encabezada por el abogado Juan Pablo Gallego, llevó el caso hasta la Corte Suprema de la Nación, que finalmente falló en contra de la justicia tucumana y ordenó la revisión de la sentencia.
Un video clave y la indignación pública
El caso volvió a cobrar notoriedad cuando la periodista Marisa Suárez difundió un video donde se veía a Gray en libertad, conduciendo un vehículo y usando su celular, a pesar de estar condenado. Según Suárez, el hombre incluso acosaba a su víctima, lo que generó una fuerte reacción en la opinión pública.
Repercusiones y un reclamo internacional
El padre del menor expresó su alivio y emoción tras la detención, asegurando que “la justicia, aunque tarde, finalmente llegó”.
El caso trascendió fronteras cuando la Embajada de Estados Unidos envió una nota diplomática al gobierno argentino, cuestionando las demoras judiciales y la falta de protección para el niño, quien posee ciudadanía estadounidense.
Ahora, con Gray en prisión, la familia de la víctima espera cerrar este doloroso capítulo y que el niño pueda recuperar su tranquilidad, lejos de la incertidumbre y la revictimización que marcaron su infancia.